UFC Abu Dabi vuelve a dejar fuera a las mujeres: una cartelera de 13 combates que retrata un problema incómodo

23 jul 2026, 22:22Fuente: mmalegion.com
UFC Abu Dabi vuelve a dejar fuera a las mujeres: una cartelera de 13 combates que retrata un problema incómodo

UFC regresa a Abu Dabi con una cartelera encabezada por Magomed Ankalaev y Bogdan Guskov, trece combates anunciados y una ausencia imposible de ignorar: no hay una sola pelea femenina en todo el evento.

El problema no está en que una velada concreta termine sin representación femenina por una casualidad deportiva. Las carteleras cambian, aparecen lesiones y no siempre es posible mantener un equilibrio exacto. Lo preocupante es que, cuando UFC viaja a determinados mercados de Oriente Medio, la desaparición de las mujeres se repite con demasiada frecuencia como para tratarla como una simple coincidencia.

A estas alturas, una compañía que vende las MMA como un deporte global no debería acomodar su producto a entornos en los que la presencia de una mujer compitiendo todavía puede considerarse incómoda. Si las peleadoras forman parte del roster durante todo el año, generan audiencias, disputan campeonatos y ayudan a construir el negocio, también deberían tener espacio cuando la empresa aterriza en sus mercados más lucrativos.

La crítica debe dirigirse tanto a las restricciones sociales de esos países como a la propia UFC. Resulta fácil presumir de igualdad cuando el evento se celebra en Las Vegas, Londres o Nueva York. El verdadero compromiso se demuestra cuando mantener esa igualdad puede complicar una negociación comercial.

No todos los eventos celebrados en Oriente Medio han excluido a las mujeres. Abu Dabi ya ha acogido combates femeninos e incluso una pelea por un campeonato. Arabia Saudí también terminó permitiendo la participación de mujeres después de organizar inicialmente una cartelera completamente masculina. Por tanto, no existe una prohibición general que haga imposible programarlas.

Precisamente por eso resulta todavía más difícil justificar una velada de trece enfrentamientos formada exclusivamente por hombres.

La religión de millones de personas no puede reducirse a una única lectura ni utilizarse para señalar colectivamente a toda una población. Sin embargo, sí es legítimo criticar unas estructuras políticas, legales y sociales profundamente conservadoras que siguen imponiendo límites distintos a hombres y mujeres. Cuando esas normas condicionan quién puede aparecer en un espectáculo deportivo internacional, dejan de ser una cuestión privada y pasan a merecer escrutinio público.

UFC Abu Dabi tendrá atractivo deportivo. Magomed Ankalaev regresará en el combate principal frente a Bogdan Guskov, que aceptó la pelea con poco margen después de la retirada por lesión de Khalil Rountree Jr.

Ankalaev vuelve tras perder el campeonato del peso semipesado ante Alex Pereira. Sigue siendo uno de los peleadores más completos de las 205 libras, con una base de sambo, buena lucha defensiva y una capacidad para controlar la distancia que le permite ganar combates sin asumir riesgos innecesarios. Su objetivo será demostrar que la derrota no ha cerrado su camino de regreso al cinturón.

Guskov llega ante la mayor oportunidad de su carrera. Su poder de golpeo siempre le mantiene vivo y el escaso tiempo de preparación puede convertirle en un rival especialmente agresivo durante los primeros asaltos. Sobre el papel, Ankalaev parte con más herramientas y experiencia al máximo nivel, pero aceptar un enfrentamiento así con tan poca antelación demuestra que Guskov entiende perfectamente lo que puede ganar.

En la pelea coestelar, Steve Erceg se enfrentará a Ramazan Temirov en el peso mosca. Erceg intentará recuperar estabilidad después de una etapa marcada por enfrentamientos de alto nivel, mientras que Temirov llega con una larga racha de victorias y la posibilidad de entrar de lleno en la conversación de la división.

Islam Dulatov se medirá con Wellington Turman en peso wélter. Dulatov representa uno de los perfiles más llamativos de la cartelera por su potencia y capacidad para finalizar, mientras que Turman afrontará el reto de frenar su progresión después de un largo periodo de inactividad.

También habrá un duelo entre dos invictos cuando Damian Rzepecki debute contra Magomed Zaynukov en el peso ligero. Es una pelea especialmente interesante porque obliga a uno de los dos a abandonar su condición de invicto en su primera aparición dentro del octágono.

Rizvan Kuniev y Tyrell Fortune protagonizarán un choque de pesos pesados con importancia inmediata para una división necesitada de nuevos aspirantes. Ambos tienen experiencia fuera de UFC y saben que una victoria convincente puede acelerar enormemente su ascenso.

La cartelera principal se completa con Abubakar Vagaev frente a Saygid Izagakhmaev en el peso wélter. Los dos llegan con una amplia experiencia profesional y un estilo construido alrededor de la presión, la lucha y el control, por lo que el enfrentamiento puede convertirse en una batalla táctica de enorme desgaste.

El evento reúne nombres reconocibles, debuts interesantes, peleadores invictos y varios combates con consecuencias deportivas reales. Nadie discute que pueda ofrecer una buena noche de MMA.

Pero una cartelera competitiva no deja de ser criticable por estar bien emparejada.

UFC dispone de tres divisiones femeninas, decenas de peleadoras contratadas y talento suficiente para incluir al menos un enfrentamiento femenino sin reducir el nivel del evento. La ausencia completa transmite un mensaje incómodo: que la igualdad dentro de la compañía parece negociable cuando entran en juego determinados acuerdos económicos y culturales.

Las mujeres no necesitan ocupar la mitad exacta de cada cartelera para demostrar su importancia. Tampoco se trata de introducir combates de forma artificial únicamente para cumplir una cuota. Se trata de no aceptar como normal que desaparezcan por completo cuando UFC visita ciertos territorios.

La compañía lleva años participando en la transformación deportiva de Oriente Medio. Sus eventos generan turismo, proyectan una imagen internacional y forman parte de estrategias con las que estos países intentan presentarse como centros modernos del entretenimiento mundial.

Esa modernidad no puede limitarse a construir estadios, contratar estrellas y pagar grandes acuerdos. También debería reflejarse en quién tiene derecho a competir dentro de ellos.

Programar mujeres no resolverá por sí solo las desigualdades existentes en la región. Pero excluirlas, o permitir que desaparezcan silenciosamente de las carteleras, contribuye a normalizar un modelo que ya debería estar superado.

UFC Abu Dabi ofrecerá una noche importante para Ankalaev, Guskov y varios peleadores que buscan abrirse camino. Al mismo tiempo, será otra oportunidad perdida para demostrar que el carácter global de la empresa va más allá del dinero y de las fronteras.

En 2026, una cartelera de trece combates sin una sola mujer no debería pasar inadvertida. Menos aún en un deporte que lleva años presumiendo de haber convertido a sus campeonas en algunas de las figuras más importantes de su historia.