
Islam Makhachev salió de UFC 330 con algo más importante que una nueva defensa del cinturón. El ruso derrotó a Ian Machado Garry por decisión unánime en Filadelfia, elevó su racha hasta las 17 victorias consecutivas en UFC y reforzó todavía más un argumento que empieza a ser difícil de discutir: ahora mismo ocupa el número uno del pound for pound por méritos propios.
No fue una demolición ni una de esas actuaciones en las que Makhachev convierte al rival en un mero espectador. Garry fue competitivo, defendió bien muchas situaciones y tuvo momentos en los que consiguió complicar al campeón. Precisamente por eso la victoria tiene valor.
Las tarjetas fueron 49-46, 49-46 y 48-47 para Makhachev.
El irlandés presentaba un problema diferente a muchos de sus anteriores rivales. Era considerablemente más largo, se movía bien, tenía confianza y había preparado específicamente su defensa de lucha para evitar pasar veinticinco minutos debajo del campeón.
Makhachev volvió a encontrar soluciones.
Su lucha terminó siendo la principal diferencia, pero también dejó uno de los momentos de la pelea de pie. En el segundo asalto conectó una patada alta que mandó a Garry al suelo y confirmó algo que a veces queda eclipsado por su grappling: Islam hace tiempo que dejó de ser únicamente un luchador extraordinario.
Garry reaccionó bien.
En el tercer asalto consiguió mantener más tiempo la pelea donde le interesaba, utilizó mejor las patadas y obligó al campeón a trabajar mucho más para encontrar sus derribos. Incluso en los últimos asaltos siguió ofreciendo resistencia cuando otros rivales de Makhachev suelen empezar a desaparecer físicamente.
No fue suficiente.
Cuando Islam necesitó controlar, controló. Cuando tuvo que gestionar los minutos finales, lo hizo. Y cuando Garry parecía encontrar una vía para cambiar la dinámica del combate, el campeón volvió a llevar la pelea hacia las posiciones donde tenía ventaja.
Puede que no haya sido la actuación más espectacular de su carrera, pero probablemente sí una de las que mejor explican su posición actual.
Makhachev ya fue campeón dominante del peso ligero. Subió al wélter, conquistó una segunda división y ahora ha defendido el cinturón frente a uno de los aspirantes más complicados del momento. Con esta victoria alcanza además las 17 consecutivas dentro de UFC, superando una barrera histórica que durante años parecía prácticamente intocable.
El pound for pound siempre genera discusiones porque intenta comparar peleadores de tamaños diferentes. Pero el argumento de Islam ya no depende únicamente de una racha o de haber dominado una categoría.
Ha sido campeón en dos divisiones y ha demostrado que su estilo funciona también contra hombres naturalmente más grandes.
Ian Machado Garry pierde, pero tampoco sale destruido de UFC 330.
El irlandés llegó a la pelea con la pregunta de si realmente pertenecía a la élite absoluta del peso wélter y, aunque no consiguió el cinturón, demostró que puede competir durante cinco asaltos frente al mejor peleador del mundo. A sus 28 años sigue teniendo margen para regresar a una pelea por el campeonato.
La otra campeona de la noche tampoco falló.
Mackenzie Dern defendió por primera vez el cinturón del peso paja ante Gillian Robertson y lo hizo por decisión unánime, con tarjetas de 49-46, 49-46 y 48-47.
El combate tenía un atractivo especial porque enfrentaba a dos especialistas extraordinarias en el suelo. Dern consiguió imponerse durante buena parte de los veinticinco minutos, combinando mejor su grappling con un striking cada vez más funcional.
Robertson tuvo sus momentos y siguió compitiendo hasta el final, pero Dern fue más consistente. La campeona consigue así algo fundamental para empezar a construir un reinado: pasar de conquistar el cinturón a defenderlo.
Jalin Turner necesitó muchísimo menos tiempo para recordar por qué siempre ha sido uno de los pesos ligeros más peligrosos físicamente.
Turner noqueó a Kauê Fernandes en apenas 39 segundos. Fue una actuación fulminante y una victoria especialmente importante para un peleador que necesitaba recuperar impulso. Cuando consigue imponer su longitud y encuentra la distancia desde el principio, sigue siendo un problema muy serio para prácticamente cualquiera de las 155 libras.
La gran sorpresa de la cartelera principal llegó con Dustin Stoltzfus.
Mansur Abdul-Malik aparecía como uno de los favoritos más claros de toda la noche, pero Stoltzfus sobrevivió a los momentos complicados, fue creciendo en la pelea y terminó sometiéndolo mediante un mataleón a los 4:25 del segundo asalto.
Es una derrota especialmente dura para Abdul-Malik. Su explosividad y condiciones físicas continúan siendo evidentes, pero UFC 330 vuelve a demostrar que el talento atlético necesita ir acompañado de experiencia y capacidad para gestionar los momentos malos.
Stoltzfus hizo exactamente lo contrario: aguantó, esperó su oportunidad y cuando apareció no la dejó escapar.
Esteban Ribovics también consiguió una de las victorias más importantes de su carrera al detener a Edson Barboza en el segundo asalto.
Enfrentarse a Barboza siempre supone una prueba seria de striking, incluso en la etapa final de su carrera. Ribovics aceptó ese escenario y consiguió imponer juventud, ritmo y presión hasta encontrar la finalización.
Para Barboza, cada derrota abre inevitablemente la conversación sobre cuánto tiempo más quiere seguir compitiendo. Su legado está completamente asegurado después de tantos años protagonizando algunos de los nocauts y combates más recordados de UFC.
La representación española llegó con Joel Álvarez, que había aceptado enfrentarse a Chidi Njokuani en corto aviso después de encontrarse en Estados Unidos entrenando junto al equipo de Makhachev.
El asturiano no pudo completar la noche perfecta para ese campamento.
Njokuani se llevó la decisión unánime con tarjetas de 30-27, 30-27 y 29-28. Joel fue competitivo y consiguió mantenerse en la pelea durante los tres asaltos, pero el estadounidense administró mejor los intercambios y terminó acumulando más trabajo efectivo.
La derrota debe analizarse también dentro del contexto. Álvarez aceptó un rival complicado sin disponer de un campamento específicamente diseñado para él. No consiguió la victoria, pero volvió a demostrar disponibilidad para asumir riesgos cuando apareció una oportunidad.
Uno de los momentos técnicamente más llamativos de las preliminares llegó con Charles Johnson.
Johnson sometió a Eduardo Chapolin en el tercer asalto mediante una rarísima variante del twister. En un deporte donde prácticamente todas las semanas vemos mataleones, guillotinas y triángulos, conseguir una finalización de este tipo siempre convierte una actuación en algo especial.
Donte Johnson necesitó mucha menos elaboración.
Su combate frente a Eric McConico terminó con un brutal KO en el primer asalto y volvió a confirmar que es uno de esos nombres a los que conviene prestar atención. Potencia, explosividad y una confianza cada vez mayor para buscar la finalización desde el principio.
Tresean Gore y Vicente Luque protagonizaron uno de los combates más duros de la noche.
Gore terminó imponiéndose por decisión unánime, pero tuvo que pagar un precio importante durante el camino. Luque consiguió hacer daño y el enfrentamiento dejó intercambios muy físicos, aunque Gore acumuló suficiente trabajo para convencer a los tres jueces.
Para Luque, el resultado supone otro momento complicado dentro de una carrera que ha acumulado muchísimo desgaste. Sigue siendo peligroso, pero el peso wélter no perdona y cada nueva generación llega con más tamaño, físico y ritmo.
Neil Magny volvió a hacer de Neil Magny.
Cuando parece que su etapa entre los nombres relevantes del wélter está terminando, aparece otra vez. El veterano derrotó a Ramiz Brahimaj por TKO en el segundo asalto y volvió a demostrar por qué lleva tantos años siendo una de las pruebas más incómodas de la división.
Magny quizá nunca haya sido el peleador más espectacular, pero sobrevivir durante tantos años en una categoría tan profunda tiene un mérito enorme.
Lucas Fernando también consiguió una finalización tardía frente a Rafael Tobias. El combate llegó al tercer asalto antes de que Fernando encontrara el TKO que cerró la pelea y le permitió salir de Filadelfia con una victoria importante.
La apertura de la cartelera dejó además una de las sorpresas más interesantes.
Jeremiah Wells sometió a Myktybek Orolbai en el tercer asalto. Orolbai llegaba rodeado de expectativas y con un estilo de lucha que parecía especialmente difícil de neutralizar, pero Wells consiguió mantenerse vivo hasta encontrar la sumisión.
UFC 330 terminó siendo una cartelera con bastante más profundidad de la que ofrecían únicamente sus dos campeonatos.
Turner recuperó su versión más destructiva. Stoltzfus protagonizó una enorme sorpresa. Ribovics añadió el nombre de Barboza a su carrera. Dern consiguió su primera defensa. Joel Álvarez no pudo aprovechar el corto aviso y varios nombres de las preliminares dieron pasos importantes.
Pero todo termina regresando al mismo hombre.
Islam Makhachev.
Durante años vivió inevitablemente bajo la comparación con Khabib Nurmagomedov. Después tuvo que demostrar que podía construir su propia historia como campeón del peso ligero. Más tarde apareció la duda sobre si sería capaz de trasladar ese dominio a una división superior.
A estas alturas las preguntas empiezan a agotarse.
Campeón en dos categorías. Primera defensa del wélter completada. Diecisiete victorias consecutivas dentro de UFC. Y una nueva victoria ante un aspirante joven, grande y específicamente preparado para intentar neutralizar aquello que hace diferente al ruso.
Garry consiguió competir con él. Incluso consiguió demostrar que Makhachev puede sufrir.
Pero no consiguió ganarle.
Y quizá esa sea precisamente la mejor forma de resumir el momento actual del número uno libra por libra de UFC: los rivales cada vez parecen estar más preparados para resolver el problema, pero Islam Makhachev continúa encontrando una respuesta diferente.