Mike Davis no tardó en reaccionar después de su derrota frente a Nurullo Aliev en UFC Abu Dhabi. El estadounidense publicó un extenso mensaje en redes sociales en el que mostró su frustración tanto con el desarrollo del combate como con el criterio que, según él, utiliza UFC para valorar el rendimiento de sus peleadores.
Davis comenzó anticipando que sus palabras serían malinterpretadas, pero dejó claro que no pretendía restar mérito a la victoria de Aliev desde un punto de vista reglamentario. Su crítica iba dirigida al estilo de pelea y, sobre todo, a la forma en la que la organización recompensa determinados combates.
El estadounidense fue especialmente duro al valorar a su rival. Aseguró que, de todos los oponentes a los que se ha enfrentado, Aliev es el que menos habilidades completas posee como artista marcial. En su opinión, existe una diferencia entre ser un gran luchador y ser un peleador completo, insinuando que el daguestaní basa prácticamente todo su éxito en el wrestling.
Más allá de esa valoración deportiva, la parte más llamativa de su mensaje llegó cuando habló de su propia relación con UFC.
Según explicó, tras su combate frente a Fares Ziam recibió fuertes críticas por parte de la organización debido a varios momentos en los que recurrió al guardia. Incluso asegura que llegó a escuchar que UFC no tenía intención de renovarle el contrato por esa actuación.
Davis afirma que su equipo necesitó insistir durante mucho tiempo para conseguir una nueva oportunidad dentro de la empresa y que el proceso de renovación fue mucho más complicado de lo esperado.
Además, sostiene que antes de enfrentarse a Nurullo Aliev recibió un mensaje muy claro: debía ofrecer una pelea tan emocionante como las que protagonizó frente a Mason Jones o Sodiq Yusuff si quería asegurar su continuidad en la compañía.
Precisamente por eso considera que existe una doble vara de medir.
Su principal argumento es sencillo. Si a él se le exige ofrecer espectáculo para conservar su puesto, no entiende cómo un peleador puede ganar un combate controlando a su rival durante buena parte de los quince minutos y recibir elogios por ello.
Davis llegó incluso a comparar ambas situaciones directamente. Según sus cifras, Aliev habría controlado la pelea durante aproximadamente trece minutos mientras apenas lanzaba trece golpes en total. Para el estadounidense, resulta contradictorio que una actuación de ese tipo sea valorada positivamente mientras él asegura haber sido reprendido por un combate mucho más activo.
El mensaje no tardó en generar debate entre los aficionados.
Desde hace años existe una discusión constante sobre el peso que debería tener el control posicional frente al daño efectivo dentro del sistema de puntuación de las MMA. Algunos consideran que dominar mediante la lucha forma parte del deporte y merece ser recompensado, mientras que otros creen que mantener una posición sin buscar finalizaciones o castigo suficiente perjudica el espectáculo.
Las palabras de Davis vuelven a poner ese debate sobre la mesa, aunque en esta ocasión el foco no está tanto en los jueces como en los criterios internos que, según el propio peleador, utiliza UFC para decidir quién recibe oportunidades y quién pone en riesgo su continuidad.
Por el momento, la organización no ha realizado ningún comentario sobre las afirmaciones del estadounidense.
Lo que sí parece claro es que Davis siente que no ha sido tratado con el mismo rasero que otros competidores. Su mensaje no cuestiona el resultado oficial del combate, sino la aparente diferencia entre lo que se le exige a él y lo que, según denuncia, se permite a otros peleadores con estilos mucho más conservadores.
La polémica llega además en un momento en el que UFC insiste cada vez más en premiar a los atletas capaces de ofrecer actuaciones espectaculares y finalizar combates. Sin embargo, las declaraciones de Mike Davis reflejan que algunos luchadores consideran que ese criterio no siempre se aplica de la misma manera.
Su publicación ya ha abierto un nuevo debate entre aficionados y analistas sobre dónde está el equilibrio entre ganar combates, ofrecer espectáculo y cumplir con las expectativas que UFC tiene para sus peleadores.