¿McGregor ya estaba lesionado antes de pelear con Holloway? El extraño gesto que dispara las sospechas

12 jul 2026, 03:57Fuente: mmalegion.com
¿McGregor ya estaba lesionado antes de pelear con Holloway? El extraño gesto que dispara las sospechas

El regreso de Conor McGregor terminó de la peor forma posible. Después de cinco años fuera del octágono, el irlandés sufrió una lesión en la rodilla derecha prácticamente en la primera acción de su combate contra Max Holloway en UFC 329. La pelea apenas pudo desarrollarse y terminó oficialmente a los 1:09 del primer asalto, con victoria de Holloway por nocaut técnico debido a lesión.

McGregor comenzó el combate intentando sorprender con una patada en salto, perdió el equilibrio y cayó al suelo. Cuando trató de incorporarse quedó claro que algo no iba bien. Apenas podía apoyar con normalidad la pierna derecha, volvió a caer y el árbitro terminó deteniendo una pelea que nunca llegó a arrancar realmente.

Las repeticiones mostraron que el problema apareció al ejecutar aquella primera patada, pero una imagen anterior al combate ha despertado una pregunta inevitable entre los aficionados: ¿subió McGregor al octágono con alguna molestia previa?

Durante la revisión final antes de entrar en la jaula, uno de los miembros del equipo de seguridad y control le ayudó a retirarse el pantalón exterior. En ese momento, McGregor realizó un gesto extraño y movió la pierna con cierta cautela. La secuencia pasó prácticamente desapercibida en directo, pero después de la lesión comenzó a circular en redes sociales como posible indicio de que el irlandés ya sentía molestias antes de empezar.

Por ahora no existe ninguna confirmación médica que permita relacionar ese gesto con la lesión sufrida durante la pelea. También podría tratarse de un movimiento completamente normal al quitarse una prenda ajustada, de una reacción al perder el equilibrio o de una simple interpretación provocada por conocer lo que sucedió segundos después.

Sin embargo, el contexto hace que las dudas sean comprensibles.

McGregor llevaba sin competir desde julio de 2021, cuando sufrió una fractura de tibia y peroné en la pierna izquierda durante su tercer combate contra Dustin Poirier. Aquella lesión requirió cirugía, una larga rehabilitación y varios años de preparación antes de poder volver a competir. Posteriormente también tuvo que cancelar su regreso previsto contra Michael Chandler por una fractura en un dedo del pie.

Su cuerpo llegaba a UFC 329 después de un periodo de inactividad extraordinariamente largo para un peleador de élite. Aunque el campamento había transmitido confianza y el irlandés había superado todos los controles previos, cinco años sin competir siempre planteaban interrogantes sobre cómo responderían sus piernas, sus reflejos y su capacidad para soportar la intensidad real de una pelea.

La lesión frente a Holloway afectó a la rodilla derecha, no a la pierna izquierda que se fracturó contra Poirier. Ese detalle impide establecer una relación directa con el accidente de 2021, aunque tampoco elimina las dudas sobre el desgaste acumulado durante tantos años de rehabilitación y preparación.

También conviene recordar que los peleadores rara vez llegan completamente sanos a un combate. En los campamentos de alto nivel son habituales las molestias musculares, los golpes, las inflamaciones y las pequeñas lesiones que se gestionan para poder competir. Eso no significa que McGregor ocultara un problema importante ni que la UFC conociera una lesión previa. Sin un parte médico o una explicación del propio peleador, cualquier conclusión sería prematura.

Lo único comprobable es que la rodilla falló en el primer ataque serio de la pelea.

La secuencia fue especialmente cruel porque McGregor había construido gran parte de su regreso alrededor de demostrar que seguía siendo competitivo. Tras años de dudas, cancelaciones y especulaciones sobre su futuro, el irlandés volvía a enfrentarse al mismo rival al que derrotó en 2013. La revancha debía servir para medir cuánto quedaba del antiguo doble campeón, pero terminó sin ofrecer ninguna respuesta deportiva.

Holloway reaccionó correctamente al detectar la lesión y presionó hasta que el árbitro intervino. El hawaiano consiguió la victoria, aunque el desenlace dejó una sensación extraña. No hubo tiempo suficiente para comprobar quién tenía mejor ritmo, cómo respondería el cardio de McGregor o si la diferencia de actividad iba a ser decisiva.

Ahora todas las miradas estarán puestas en el diagnóstico.

La gravedad de una lesión de rodilla puede variar enormemente, desde una distensión que requiera varias semanas de recuperación hasta una rotura de ligamentos capaz de apartar a un deportista durante muchos meses. Hasta que se conozcan las pruebas médicas, no es posible establecer un plazo realista ni asegurar que esta haya sido la última pelea de McGregor.

A sus 37 años y después de otro regreso frustrado por una lesión, la situación es especialmente delicada. Afrontar una nueva rehabilitación larga podría poner seriamente en duda su continuidad deportiva. También existe la posibilidad de que el daño sea menor de lo que pareció en directo y pueda volver a intentarlo tras completar la recuperación.

La imagen previa al combate seguirá alimentando teorías durante los próximos días. El gesto al quitarse el pantalón resulta llamativo visto después de lo ocurrido, pero no demuestra por sí solo que McGregor llegara lesionado.

La respuesta tendrá que llegar del parte médico, de su equipo o del propio irlandés. Hasta entonces, solo puede hablarse de una sospecha razonable nacida de una coincidencia inquietante: un movimiento extraño antes de entrar y una rodilla que cedió en los primeros segundos de su regreso más esperado.