El regreso de Conor McGregor a la UFC terminó mucho antes de lo que nadie esperaba. Después de cinco años alejado del octágono, el irlandés sufrió una grave lesión en la rodilla derecha durante los primeros instantes de su combate contra Max Holloway en UFC 329 y fue incapaz de continuar.
La pelea terminó oficialmente a los 1:09 del primer asalto. McGregor intentó una patada giratoria en salto, aterrizó de forma inestable sobre su pierna adelantada y su rodilla cedió. Aunque trató de seguir peleando, apenas podía apoyar el peso ni desplazarse con normalidad. El árbitro terminó deteniendo el combate y Holloway fue declarado ganador por nocaut técnico debido a lesión.
¿Qué lesión tiene exactamente Conor McGregor?
Por ahora, lo confirmado es que McGregor sufrió una lesión interna importante en la rodilla derecha y que tendrá que pasar por quirófano. El propio peleador ha explicado que sigue pendiente de conocer todos los detalles de las pruebas médicas, por lo que todavía no se ha hecho público un diagnóstico completo que especifique qué ligamentos o estructuras están dañados.
Las primeras sospechas apuntaron inmediatamente a una lesión grave del ligamento cruzado anterior, pero esa posibilidad no debe darse por confirmada mientras no exista un parte médico definitivo. También podrían estar afectados el menisco, otros ligamentos de la rodilla o varias estructuras al mismo tiempo.
Lo que sí parece claro es que no se trata de una simple torcedura. McGregor ya ha anunciado que necesitará cirugía y que está preparando un nuevo proceso de recuperación. Ese dato sitúa el problema en un escenario mucho más serio y reduce prácticamente a cero las posibilidades de volver a verlo competir durante 2026.
El irlandés también ha rechazado que llegara lesionado al combate. Tras las especulaciones provocadas por las imágenes previas a su entrada al octágono, aseguró que había completado el campamento sin problemas, que se encontraba en plena forma y que el gesto observado mientras se quitaba el calzado se debió únicamente a una pérdida momentánea de equilibrio.
La lesión, por tanto, habría aparecido al aterrizar tras la patada y no como consecuencia de un problema anterior conocido.
Una rodilla especialmente importante para su estilo
La lesión afecta a la pierna derecha, que en la guardia zurda de McGregor funciona como pierna adelantada. Esto tiene una enorme importancia porque es la extremidad sobre la que carga buena parte del peso para desplazarse, entrar y salir de la distancia, lanzar la izquierda y reaccionar ante los ataques del rival.
El propio McGregor ha comparado la situación con la lesión de ligamento cruzado que sufrió en su primer combate contra Holloway en 2013. En aquella ocasión pudo completar la pelea porque el daño se produjo en la pierna trasera y el combate pasó largos periodos en el suelo. Esta vez, al verse afectada la pierna adelantada, cualquier movimiento resultaba prácticamente imposible.
También existe una diferencia importante con la fractura sufrida frente a Dustin Poirier en 2021. Aquella lesión afectó a la tibia y el peroné de la pierna izquierda. La nueva lesión se encuentra en la rodilla derecha, por lo que no puede atribuirse directamente a la antigua fractura.
Aun así, el historial físico de McGregor empieza a ser un factor difícil de ignorar. En los últimos años ha sufrido una fractura grave de pierna, una lesión en un dedo del pie que retrasó su anterior regreso y ahora un nuevo problema que requiere intervención quirúrgica.
¿Cuánto tiempo estará de baja?
Sin un diagnóstico médico completo no es posible establecer un plazo exacto. El tiempo de recuperación dependerá de qué estructura esté dañada y del tipo de operación que necesite.
Una lesión grave del ligamento cruzado anterior suele exigir entre nueve y doce meses antes de que un deportista de élite pueda volver a competir con seguridad. Si existe daño adicional en el menisco o en otros ligamentos, la recuperación podría alargarse. En escenarios menos graves, el regreso podría producirse antes, pero la necesidad de cirugía hace difícil pensar en una recuperación rápida.
En el caso de McGregor, además, no bastará con recibir el alta médica. Tendrá que recuperar la fuerza de la pierna, la estabilidad de la articulación, la confianza para lanzar patadas y varios meses de entrenamiento específico antes de completar un campamento de MMA.
A sus 38 años y después de una inactividad tan prolongada, el proceso deberá gestionarse con especial prudencia. Un regreso precipitado aumentaría el riesgo de recaída y podría comprometer definitivamente su futuro deportivo.
¿Volverá Conor McGregor a pelear?
McGregor mantiene que su intención es recuperarse y volver al octágono. No ha hablado de retirada y ya ha señalado a Max Holloway como el rival que desea para su regreso.
El irlandés considera que la historia entre ambos necesita una tercera pelea. McGregor ganó el primer enfrentamiento en 2013 y Holloway se llevó la revancha por lesión en UFC 329. Una trilogía permitiría cerrar la rivalidad con un combate completo, aunque ahora mismo existen demasiadas incógnitas para darla por hecha.
El principal obstáculo es el tiempo. Holloway salió prácticamente intacto del combate y no parece razonable que permanezca inactivo durante un año esperando la recuperación de McGregor. Su carrera continuará y su situación deportiva podría ser muy diferente cuando el irlandés esté preparado para regresar.
La propia UFC también ha rebajado las expectativas. Aunque entiende el interés comercial de una tercera pelea, la compañía considera prematuro hablar de rivales antes de conocer el alcance de la lesión, la evolución de la rehabilitación y el estado de ambos peleadores en 2027.
También hay un detalle contractual importante. A McGregor le quedaría una última pelea en su actual contrato con la UFC. Eso convierte su posible regreso en un combate especialmente relevante, porque podría ser su despedida de la compañía o el comienzo de una nueva negociación.
¿Tiene sentido volver después de otra lesión?
La decisión final no será únicamente médica. McGregor tendrá que valorar si está dispuesto a afrontar otra rehabilitación larga después de todo lo ocurrido desde 2021.
Su situación económica no le obliga a competir y su legado ya está construido. Fue el primer campeón simultáneo de dos divisiones en la historia de la UFC y protagonizó algunos de los mayores eventos del deporte. Sin embargo, su último combate completo se remonta a hace varios años y sus dos regresos más recientes terminaron marcados por lesiones.
Desde el punto de vista deportivo, una vuelta en 2027 plantearía numerosas dudas. La edad, la falta de actividad, la respuesta de la rodilla y la dificultad de recuperar el ritmo competitivo serían obstáculos enormes. También tendría que aceptar que probablemente ya no regresaría para iniciar una carrera hacia el cinturón, sino para disputar una última gran pelea.
Ahí es donde la trilogía con Holloway adquiere sentido. No necesitaría un título ni una posición concreta en los rankings. Tiene historia, interés comercial y una explicación deportiva clara después del desenlace frustrante de UFC 329.
Pero antes de hablar de rivales, McGregor afronta una pelea mucho menos atractiva y probablemente más dura: operación, rehabilitación y meses de incertidumbre.
El irlandés asegura que volverá. La realidad es que todavía nadie puede saber si su rodilla, su edad y su cuerpo le permitirán hacerlo al nivel que exige la UFC. La primera respuesta llegará cuando se conozca el diagnóstico definitivo. El resto dependerá de cómo responda durante una recuperación que podría extenderse hasta bien entrado 2027.