La cartelera de UFC Fight Night celebrada en Winnipeg dejó uno de los momentos más emotivos de la noche cuando Gilbert Burns anunció el final de su carrera tras el combate principal frente al canadiense Mike Malott. El veterano brasileño, que durante años fue uno de los contendientes más peligrosos del peso wélter, no pudo evitar la derrota ante el peleador local y terminó cayendo por nocaut técnico en el tercer asalto.
La pelea comenzó con ambos luchadores midiendo la distancia y tratando de imponer su ritmo. Burns intentó utilizar su experiencia y su grappling para controlar los primeros compases del combate, pero Malott fue encontrando poco a poco su momento con golpes cada vez más precisos en los intercambios.
Con el paso de los asaltos el canadiense empezó a conectar cada vez con más claridad. En el tercer round encontró finalmente la combinación que cambió el combate, derribando a Burns con una serie de golpes antes de rematarlo con ground and pound hasta que el árbitro decidió detener la pelea.
Tras el combate, Burns dejó sus guantes en el centro del octágono, un gesto tradicional que suele simbolizar la retirada de un peleador. El brasileño fue ovacionado por el público mientras se despedía después de una larga trayectoria en la UFC.
Durante su etapa en la organización Burns se consolidó como uno de los peleadores más respetados del peso wélter. Llegó a disputar el cinturón de la división y protagonizó combates muy recordados contra algunos de los nombres más importantes de la categoría.
La victoria, por su parte, supone el mayor triunfo en la carrera de Mike Malott. El canadiense defendió con éxito su territorio frente a un veterano de primer nivel y dio un paso importante para seguir escalando posiciones dentro de la división.
La noche de Winnipeg terminó así con un momento cargado de emoción: el ascenso de un nuevo nombre en la división y el adiós de uno de los competidores más duros que ha tenido el peso wélter en los últimos años.