La semana más caliente del año para la UFC está dejando exactamente lo que Dana White quería: tensión, caos y una sensación constante de que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento.
La rueda de prensa celebrada hoy para promocionar el evento de la UFC en la Casa Blanca terminó completamente descontrolada después de que Josh Hokit volviera a protagonizar otro episodio polémico, esta vez enfrentándose verbalmente tanto a Ilia Topuria como a Alex Pereira.
Hokit, que lleva semanas construyendo un personaje cada vez más agresivo y provocador, comenzó a lanzar comentarios hacia varios peleadores presentes en el escenario. La situación explotó especialmente cuando empezó a dirigirse a Topuria, provocando una reacción inmediata del campeón hispano-georgiano.
Topuria se levantó rápidamente de su asiento y durante unos segundos pareció dispuesto a encararse físicamente con Hokit antes de que seguridad interviniera. El ambiente se volvió todavía más tenso cuando, ya con los ánimos calientes, Topuria lanzó un objeto hacia la zona donde estaba Hokit, obligando a los agentes de seguridad a sacar al peso pesado del escenario.
Alex Pereira también terminó entrando en el cruce de declaraciones. Hokit volvió a insistir en su personaje desafiante, intentando llamar la atención de todos los nombres importantes presentes en el evento, algo que ya había hecho semanas atrás tras su actuación contra Curtis Blaydes.
La sensación general dentro del entorno UFC es que Hokit está intentando convertirse en uno de los nuevos grandes villanos de la compañía. Su comportamiento en ruedas de prensa, pesajes y entrevistas está generando muchísimo ruido, aunque también empieza a dividir bastante a los aficionados.
Pero si la conferencia de hoy fue caótica, la de ayer entre Khamzat Chimaev y Sean Strickland directamente rozó el desastre.
La rivalidad entre ambos llevaba semanas completamente fuera de control, pero el cara a cara previo a UFC 328 terminó elevando todavía más la tensión. Desde el inicio de la rueda de prensa ambos se interrumpieron constantemente, con insultos personales, referencias familiares y ataques cada vez más agresivos.
Strickland volvió a cargar duramente contra Chimaev, haciendo comentarios sobre su relación con Chechenia y su cercanía a Ramzan Kadyrov, mientras que el campeón respondió gritando continuamente e intentando impedir que el estadounidense siguiera hablando.
Todo terminó explotando durante el careo final. Chimaev lanzó una patada a Strickland delante de todo el escenario, provocando un momento de caos absoluto en el que tuvieron que intervenir seguridad, miembros de la UFC e incluso varios policías presentes en el recinto.
Dana White observaba la escena visiblemente frustrado mientras ambos equipos intentaban separar a los peleadores. Aun así, lejos de rebajar la tensión, el incidente parece haber aumentado todavía más la expectación alrededor del combate.
La UFC atraviesa una etapa donde las ruedas de prensa han vuelto a convertirse en un espectáculo por sí mismas. Entre la guerra abierta entre Chimaev y Strickland y el personaje cada vez más descontrolado de Josh Hokit, la sensación es que la compañía vuelve a vivir una era de rivalidades mucho más personales y explosivas.
Y viendo lo ocurrido en las últimas 48 horas, nadie descarta que todavía quede algún episodio más antes de que llegue la noche de las peleas.