Johnny Walker ha dejado una de las declaraciones más llamativas de las últimas horas en la previa de UFC 327 al reconocer que su salto al peso pesado podría producirse muy pronto. El brasileño, que sigue programado para pelear en el peso semipesado, explicó que el corte a 205 libras le está pasando factura desde hace tiempo y que siente que llega limitado tanto a los entrenamientos como a la semana de pelea.
Walker aseguró que el proceso de bajar peso le deja sin energía y condiciona su preparación, hasta el punto de que ya contempla seriamente competir en una división superior. El brasileño viene de trabajar en Las Vegas y mencionó incluso sesiones de sparring con Francis Ngannou como una referencia que le ha servido para medir cómo podría rendir frente a cuerpos más grandes y pegadores más pesados.
Aun así, Walker no cierra la puerta a seguir persiguiendo una buena posición en el semipesado si obtiene resultados importantes en el corto plazo. Su lectura es que todavía puede hacer ruido en la división, pero también que un cambio al peso pesado podría prolongar su carrera y permitirle competir sin un desgaste tan grande fuera de la jaula.
La noticia llega en un momento clave para el brasileño, que necesita estabilidad competitiva y una victoria de impacto para volver a colocarse en la conversación de una categoría que ha sufrido cambios recientes en la parte alta del ranking. Sus palabras, más que un simple comentario, dejan entrever que la idea del peso pesado ya no es una especulación lejana, sino una posibilidad real a corto o medio plazo.